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sábado, 5 de julio de 2014

Escondidos en el día de la cólera de Jehová (Segunda parte)

‘El gran día se acerca’

Entonces, el Soberano Señor mismo nos dice con seguridad:
“El gran día de Jehová está cerca. Está cerca, y hay un apresurarse muchísimo de él.”—Sofonías 1:7, 14.

Que nadie piense que el juicio de Dios contra este mundo inicuo queda en el futuro lejano. Hoy, hay peligro de destrucción para toda la vida humana en la Tierra, ¡pero eso es algo que Jehová no permitirá! Quien pondrá fin a la locura de la edad nuclear es el Soberano Señor Jehová, y no los hombres con su mentalidad política; El ‘apresurará’ Su día de Armagedón. Todo “hombre poderoso” que trate de impedir esa ejecución de juicio tendrá que llorar amargamente, pues Jehová mismo declara:

“Ese día es día de furor, día de angustia y de zozobra, día de tempestad y de desolación, día de oscuridad y de tenebrosidad, día de nubes y de densas tinieblas, día de cuerno y de señal de alarma, contra las ciudades fortificadas y contra las elevadas torres de las esquinas.”—Sofonías 1:15, 16.

Las fortificaciones de este mundo militarizado, aunque pudieran desafiar a los proyectiles nucleares, no serán de valor alguno contra el armamento del arsenal celestial de Jehová. Además, ésta será una destrucción selectiva, en armonía con las palabras proféticas de David: “Jehová está guardando a todos los que lo aman, pero a todos los inicuos los aniquilará.” (Salmos 145:20) Ciertamente será un día de juicio terrible para los que no han guardado silencio respetuoso delante de Jehová. Pues mediante Sofonías El pasa a declarar:

“Ciertamente causaré angustia a la humanidad, y ciertamente andarán como ciegos; porque es contra Jehová que han pecado. Y su sangre realmente será derramada como polvo, y sus entrañas como el estiércol.”—Sofonías 1:17.

¿De qué servirá en aquel día una cuenta bancaria, aun en un país “neutral,” o el oro acumulado, o una gran inversión en propiedades, o escondites subterráneos? ¡No servirán para nada! El mismísimo Señor Soberano Jehová muestra esto claramente, pues dice:

“Ni su plata ni su oro podrá librarlos en el día del furor de Jehová; sino que por el fuego de su celo toda la tierra será devorada, porque él hará un exterminio, realmente uno terrible, de todos los habitantes de la tierra.” (Sofonías 1:18)

En ese día final de decisión, ‘toda la tierra’ está incluida en la ejecución final del juicio de Dios. ¡Pero hay una manera de escapar! ¿En qué consiste?

“Recójanse”

Como quien está haciendo un llamamiento final a su propio pueblo, el mismo profeta de Dios ahora insta a los que podrían sobrevivir a que hagan lo siguiente:
“Recójanse, sí, hagan el recogimiento, oh nación que no palidece de vergüenza.” (Sofonías 2:1)

Pero, como nación, ¿respondió de manera favorable Judá a este llamamiento? La ejecución ardiente de aquella nación por Jehová en 607 a. de la E.C. muestra que no. Persistieron en su derrotero vergonzoso. Pero hubo personas —judíos y otros, entre ellos Jeremías, Ebed-melec y la casa de Jonadab— que sobrevivieron por haber prestado atención a la palabra de Jehová. (Jeremías 39:11, 12, 16-18; 35:18, 19)

Hoy existe una situación parecida. Desvergonzadamente, la cristiandad se ha opuesto al mensaje del Reino que los testigos de Jehová han predicado por todo su dominio. Ha rechazado el reino de Dios por medio de Jesucristo como la única esperanza para las naciones y ha recurrido más bien a un substitutivo de hechura humana, conocido hoy como las Naciones Unidas. Cualquier recogimiento que efectúa la cristiandad es solo para la destrucción en Armagedón.—Salmos 2:2, 3; Revelación 16:13-16.

No obstante, en la “parte final de los días,” que es el tiempo en que nos encontramos ahora, ha estado en progreso otro recogimiento. Primero, principalmente ha habido un recogimiento, hacia fuera de la cristiandad, de cristianos verdaderos ungidos. A éste ha seguido el recogimiento de una innumerable “grande muchedumbre” de personas “que salen de todas las naciones y tribus y lenguas,” que sobrevivirá a la tribulación que se aproxima. (Revelación 7:1-4, 9, 14; Isaías 2:2, 3) ¿Quiénes componen esta “grande muchedumbre”? Son personas humildes que están dispuestas a humillarse por medio de prestar atención al consejo del profeta de Dios.

Inexorablemente, se va acortando el tiempo a medida que se acerca el Armagedón. Es muy oportuna, por lo tanto, la advertencia que da el profeta de Dios a estas personas mansas:

“Antes que el estatuto dé a luz algo, antes que el día haya pasado justamente como el tamo, antes que venga sobre ustedes la cólera ardiente de Jehová, antes que venga sobre ustedes el día de la cólera de Jehová,”
¡tienen que tomar medidas!—Sofonías 2:2.

El estatuto y el decreto de Jehová es que la cristiandad tiene que perecer, tal como la Jerusalén infiel experimentó el exterminio en 607 a. de la E.C., y esto por razones similares. (Ezequiel 22:3-5) Ella es culpable de derramamiento de sangre, y su clero ha abandonado la ley de Jehová. Su religión forma parte de Babilonia la Grande, el imperio mundial de la religión falsa, respecto al cual el apóstol Juan escribió lo siguiente:

“Por tu práctica espiritista todas las naciones fueron extraviadas. Sí, en ella se halló la sangre de profetas y de santos y de todos los que han sido muertos atrozmente en la tierra.” ¡No es de maravillar el que se haya hecho el siguiente llamamiento a los que desean agradar a Dios: “Sálganse de ella, pueblo mío, si no quieren participar con ella en sus pecados, y si no quieren recibir parte de sus plagas”!—Revelación 18:4, 23, 24.

‘El buscar a Jehová’
Pero, ¿basta con separarse del mundo y su religión falsa? Sofonías muestra que los mansos tienen que tomar otras medidas positivas. En primer lugar, el profeta de Dios dice: “Busquen a Jehová, todos ustedes los mansos de la tierra, los que han practicado su propia decisión judicial.” (Sofonías 2:3a)

Tienen que procurar conocer a Jehová, y sus maravillosas cualidades y propósitos, tal como Su Hijo, Jesucristo, lo explicó. El que ellos humildemente hagan esto les proporciona gran recompensa, como Jesús mismo dijo: “Esto significa vida eterna, el que estén adquiriendo conocimiento de ti, el único Dios verdadero, y de aquel a quien tú enviaste, Jesucristo.” (Juan 1:18; 17:3)

El que busquen a Jehová resultará en que lo amen con ‘todo su corazón y con toda su alma y con toda su mente y con todas sus fuerzas,’ y a que sigan el ejemplo de Jesús de desempeñar el “servicio sagrado” que Jehová requiere de ellos.—Marcos 12:29, 30; 1 Pedro 2:21; Mateo 4:17; Revelación 7:15.

Entonces, Sofonías dice: “Busquen justicia.” (Sofonías 2:3b) ¡No, no se trata de justicia farisaica! De nada le vale a nadie ‘tener celo por Dios’ si dicho celo no está en armonía con el conocimiento exacto de Su Palabra. Tenemos que ‘conocer la justicia de Dios a fin de someternos a esa justicia.’ Tenemos que conformar nuestra vida a las normas de Dios —no a las del hombre— y vestirnos de la personalidad cristiana que es “creada conforme a la voluntad de Dios en verdadera justicia y lealtad.” (Romanos 10:2, 3; Efesios 4:22-24)

Esta justicia y lealtad verdaderas exigen que no permitamos que la manera relajada de pensar y obrar del mundo penetren en nuestra vida. Tal como aconsejó Jesús, es necesario que ‘sigamos, pues, buscando primero el reino [de Dios] y Su justicia,’ confiando en que, a medida que le sirvamos, él proveerá lo necesario para sostener nuestra vida y protegernos a través del día de la cólera de Jehová.—Mateo 6:31-33.

En tercer lugar, el profeta de Jehová dice: “Busquen mansedumbre.” (Sofonías 2:3c) Sofonías ya ha descrito como “los mansos de la tierra” a los que prestan atención a su profecía. Así, ahora el hace hincapié en esta cualidad. ¡Cuán importante es el que sigamos ‘buscando mansedumbre,’ ya que nos rodean los que manifiestan la actitud orgullosa, exigente, testaruda, de “yo primero,” del mundo! Siempre existe el peligro de que parte de esta actitud se nos pegue.

Es preciso que nos mantengamos vigilantes, siempre dispuestos a aceptar la disciplina de Jehová y su organización, y que nos conformemos a Su voluntad. Nunca debemos pensar que el nuestro sea un caso de “una vez salvo, siempre salvo,” pues el premio de la salvación es para los que ‘siguen andando en la verdad.’—Proverbios 22:4; Juan 8:31, 32; 3 Juan 3, 4.

A los “mansos de la tierra,” Sofonías ahora dice: “Probablemente sean ocultados en el día de la cólera de Jehová.” (Sofonías 2:3d) ¿Por qué dice “probablemente”? Esto se debe a que la salvación finalmente depende del derrotero que siga uno, tal como lo indica Jesús al decir: “El que haya perseverado hasta el fin es el que será salvo.”

Perseveren, entonces, todos los mansos de la Tierra, en hacer humildemente la voluntad de Dios para este tiempo, la cual voluntad incluye el predicar estas buenas nuevas del reino establecido de Dios por toda la Tierra habitada para testimonio a todas las naciones. (Mat. 24:13, 14)

Al hacer esto, tal vez estén entre los ‘escondidos de Jehová’ en el día de Su cólera. Con referencia a éstos, el salmista David escribe: “Los mansos mismos poseerán la tierra, y verdaderamente hallarán su deleite exquisito en la abundancia de paz.”—Salmos 37:11.

Articulo publicado en la revista "La Atalaya" del 01 de Enero de 1982. Para complementar el tema escuche el audio libro "Vivamos muy pendientes del día de Jehová". Ambos editados por los testigos de Jehová.

viernes, 4 de julio de 2014

Escondidos en el día de la cólera de Jehová (Primera parte)


“Busquen a Jehová, . . . Busquen justicia, busquen mansedumbre. Probablemente sean ocultados en el día de la cólera de Jehová.”—Sof. 2:3.

‘ESCONDIDO de Jehová’... ésa es la idea tras el nombre de Sofonías el profeta de Dios, un nombre que significa “Jehová ha ocultado.” ¿Desea usted estar entre los escondidos de Jehová? Debería desearlo, pues el mundo de hoy se está hundiendo cada vez más profundamente en la angustia y la desesperanza. El Dios justo, Jehová, no permitirá que tales condiciones continúen por mucho más tiempo. Se acerca Su día de Armagedón. A todos nosotros debería interesarnos profundamente la profecía de Sofonías, pues nos dice mucho en cuanto a aquel día decisivo. Nos muestra cómo podemos hallar el lugar de refugio, a fin de estar entre los ‘escondidos de Jehová.’

Sofonías profetizó durante la primera parte del reinado del rey Josías de Judá, período que empezó en 659 a. de la E.C., es decir, unos 50 años antes de que Jehová desolara a Judá y Jerusalén. Debido a lo breve que es la profecía de Sofonías, frecuentemente se dice que él fue uno de los “profetas menores,” pero la repercusión de su profecía no tiene nada de menor.

En el tiempo de Sofonías, esta profecía contenía un mensaje divino que no podía ser pasado por alto. Igualmente, esta profecía se mira hacia nuestro siglo veinte con una advertencia dinámica a la cual tienen que prestar atención todas las personas que esperan hallar seguridad durante el inminente día de la cólera ardiente de Jehová. Es parte de la poderosa “palabra profética” de Jehová que el apóstol Pedro compara a “una lámpara que resplandece en un lugar oscuro.”—2 Pedro 1:19; vea también Romanos 15:4.

Parece que Sofonías fue el bisnieto del fiel rey Ezequías. Siendo profeta que tenía conexión con la realeza, él ciertamente tendría que ser valeroso al proclamar los juicios ardientes de Jehová contra los príncipes de Judá. (Sofonías 1:1, 8) Su profetizar evidentemente produjo resultados beneficiosos en los días del joven rey Josías, quien eliminó del país la religión falsa y llegó a ser conocido por “actos de bondad amorosa, conforme a lo que está escrito en la ley de Jehová.” (2 Crónicas 34:3, 14, 19, 33; 35:26)

Por consiguiente, Jehová detuvo temporalmente la ejecución de Su juicio. No obstante, el proceder de justicia de Josías no removió la iniquidad en la cual se había sumido su pueblo, ni expió los pecados de su abuelo, Manasés, quien había ‘llenado a Jerusalén de sangre inocente.’ (2 Reyes 24:3, 4) ¡El día de rendir cuentas a Jehová estaba cerca!

“La expresión de Jehová”


Mediante Sofonías, Jehová mostró claramente que había de terminar por completo con la iniquidad. La profecía empieza con las siguientes palabras:
“‘Sin falta pondré fin completo a todo de sobre la superficie del suelo,’ es la expresión de Jehová.”

Había de llevarse a cabo un exterminio, el desarraigo de todo lo que era detestable a los ojos de Jehová. Esta “expresión” fue directamente al grano en lo que tenía que ver con demostrar cuál era la causa de los problemas de Judá... ¡la religión falsa! Pues Jehová dijo a continuación:

“Ciertamente extenderé mi mano contra Judá y contra todos los habitantes de Jerusalén, y ciertamente cortaré de este lugar a los que queden del Baal, el nombre de los sacerdotes del dios extranjero junto con los sacerdotes, y a los que están inclinándose en los techos ante el ejército de los cielos, y a los que están inclinándose, haciendo juramentos a Jehová y haciendo juramentos por Malcam; y a los que están retrayéndose de seguir a Jehová y a los que no han buscado a Jehová ni han inquirido de él.”—Sofonías 1:2-6.

¡Qué iniquidad! Aquellos judíos habían abandonado la adoración pura de Jehová para seguir el baalismo que practicaban las naciones de alrededor. El baalismo —que incluía sacrificios humanos, la prostitución ritual, la adoración de ídolos mudos y oraciones formalistas por prosperidad material— no tenía derecho a ocupar lugar alguno entre los adoradores de Jehová. (Números 25:1-5; Jeremías 7:30, 31; 11:17; 19:3-5)

La religión falsa les había conducido a toda clase de prácticas malas. Los sacerdotes de Judá habían violado el primer mandamiento al asociarse con “sacerdotes de dioses extranjeros.” (Exodo 20:2, 3) Conforme al mal ejemplo del rey Manasés, adoraron “el ejército de los cielos” y acudieron a mediums espiritistas en busca de guía. (2 Crónicas 33:1-6)

De acuerdo con la premisa falsa de que ‘hay algo bueno en todas las religiones,’ estaban igualando al dios ídolo Malcam con Jehová. Debido a que se habían alejado del Dios viviente, habían desarrollado “un corazón inicuo y falto de fe.”—Hebreos 3:12.

¿Es diferente la situación en la cristiandad hoy? Las naciones de la cristiandad todavía tienen gran culpa por derramamiento de sangre, debido a los millones de vidas que han sido sacrificadas en el altar de la guerra durante este siglo. Desde ambos lados el clero de la cristiandad apoyó estas guerras, y sigue con culpa por el derramamiento de sangre. (Compare con Jeremías 2:34, 35.)

Tal como los judíos se vieron envueltos en toda suerte de inmoralidad sexual, así también los miembros de la cristiandad hoy están envueltos en relaciones sexuales premaritales, promiscuidad sexual, intercambio de esposas, divorcio, homosexualidad y así por el estilo, mientras el clero hace la vista gorda ante tales prácticas o hasta las aprueba. ¡Qué contrario a las normas bíblicas!—1 Corintios 6:9, 10; Hebreos 13:4.

La astrología, la adivinación, el espiritismo... todas estas prácticas también se encuentran entre los que afirman que son cristianos. Bajo el pretexto de que ‘todas las religiones llevan a la misma meta,’ hoy se practica extensamente la unión de fes en la cristiandad.

Las supersticiones de la religión falsa se mezclan con la Biblia. Así, en vez de obedecer el mandato de Jesús de observar la Conmemoración de Su muerte una vez al año, la cristiandad da importancia a la Pascua florida, cuyo nombre en inglés, “Easter,” se deriva del nombre de la diosa del amor sensual, Astoret (Astarte, en griego), e incorpora en esta fiesta ritos y símbolos de fertilidad, tales como conejos y huevos de Pascua.

Cualquiera que haya estado envuelto en tales prácticas haría bien en seguir el buen consejo de 1 Samuel 7:3: “Si es con todo su corazón que están volviéndose a Jehová, quiten de en medio de ustedes los dioses extranjeros y también las imágenes de Astoret, y dirijan su corazón inalterablemente a Jehová y sirvan solo a él, y él los librará.” Sí, es esencial respetar a Jehová, su Palabra y sus requisitos si deseamos estar entre aquellos a quienes se invita a participar en su día de vindicación. Eso es lo que dice Sofonías mismo:

“Guárdese silencio delante del Señor Soberano Jehová; porque el día de Jehová se acerca, porque Jehová ha preparado un sacrificio; ha santificado a sus invitados.”—Sofonías 1:7.

En el tiempo de Sofonías, el escrutinio que Jehová hizo de los que profesaban ser adoradores suyos fue completo. Por eso “la palabra de Jehová” dice a continuación:
“Tiene que ocurrir en aquel tiempo que cuidadosamente escudriñaré a Jerusalén con lámparas, y ciertamente daré atención a los hombres que están congelándose sobre sus heces y que están diciendo en su corazón: ‘Jehová no hará bien, y no hará mal.’” (Sofonías 1:1, 12)

Tales personas egocéntricas estaban contentas con dejar que las cosas siguieran como estaban. No querían que nadie agitara las heces en sus tinas de vino. Eran como la cristiandad moderna sin fe, y también como algunos de los que se han desviado de adorar a Jehová, al decir: ‘¿Dónde está la prueba de que éstos realmente sean los “últimos días”?’ Tal manera de pensar resultó desastrosa en el tiempo de Sofonías, y puede ser más desastrosa aún en nuestro tiempo, a medida que nos acercamos al fin de todo el sistema mundial de cosas.—2 Pedro 3:3, 4, 10.

Respecto a tales personas materialistas y sin fe, Jehová dice a continuación:
“Su riqueza tiene que llegar a ser para pillaje y sus casas para yermo desolado. Y edificarán casas, pero no las ocuparán; y plantarán viñas, pero no beberán el vino de ellas.” (Sofonías 1:13)

¡Las posesiones mundanas no servirán para nada en el día de juicio divino! En vez de ir en pos de las cosas materiales hoy, ¡cuánto más práctico es el cultivar un punto de vista bíblico sobre la vida, y que los jóvenes se equipen para servir a Jehová de tiempo completo! ¡Siempre son felices los que escogen tener “tesoros en el cielo” en vez de ‘acumular para sí tesoros sobre la tierra’!—Mateo 6:19-21; Eclesiastés 12:1; 1 Timoteo 6:6-8.

Articulo publicado en la revista "La Atalaya" del 01 de Enero de 1982. Para complementar el tema escuche el audio libro "Vivamos muy pendientes del día de Jehová". Ambos editados por los testigos de Jehová.

jueves, 3 de julio de 2014

Esfuércese vigorosamente (Segunda parte)

Recobre el poder; no se canse
“Está dando poder al cansado; y hace que abunde en plena potencia el que se halla sin energía dinámica”. (ISAÍAS 40:29.)
UNA mañana de octubre de 1984, una ola de gente compuesta de unos 16.000 corredores se lanzó a la calle en la ciudad de Nueva York para el comienzo de su maratón anual. La meta estaba a unos 42 kilómetros (26,2 millas) de distancia. El día era muy cálido para la temporada de otoño y la elevada humedad del aire junto con el calor sofocante agotó la energía de los corredores y puso a prueba su aguante. La carrera se convirtió en una lucha agotadora aun para los mejores atletas. Muchos corredores se cansaron y abandonaron la carrera; cerca de 2.000 se quedaron en el camino. Los que llegaron a la meta tuvieron que superar graves dificultades.

Los cristianos también participan en una carrera. ¿Cuál es el premio? La vida eterna. Y tal como el corredor de maratón, tienen que luchar hasta el final. Se necesita aguante, conservar las fuerzas y evitar la fatiga. Nuestra carrera para alcanzar la vida no es una carrera corta, sino larga. Pablo dijo a sus compañeros cristianos de Corinto: “¿No saben ustedes que los corredores en una carrera todos corren, pero solo uno recibe el premio? Corran de tal modo que lo alcancen”. (1 Corintios 9:24.) La carrera del cristiano se caracteriza por su esfuerzo vigoroso. (Lucas 13:24.)

Pero quizás usted se pregunte: ¿Quién puede mantener ese paso hasta terminar la carrera? Ninguno de nosotros puede hacerlo por sus propias fuerzas. Para conseguir el premio, tenemos que recurrir a la Fuente de energía dinámica, Jehová Dios. (Job 36:22; Salmo 108:13.)

Jehová, la Fuente de energía dinámica
Jehová sin lugar a dudas puede sustentar a sus siervos. Por boca de su profeta Isaías, el Todopoderoso habló de Sus ilimitadas aptitudes y de Sus incomparables obras poderosas. “Levanten los ojos a lo alto y vean. ¿Quién ha creado estas cosas? Es Aquel que está sacando el ejército de ellas aun por número, todas las cuales él llama aun por nombre. Debido a la abundancia de energía dinámica, porque él también es vigoroso en poder, ninguna de ellas falta. ¿No has llegado a saber, o no has oído? Jehová, el Creador de las extremidades de la tierra, es un Dios hasta tiempo indefinido. Él no se cansa ni se fatiga. No se puede escudriñar su entendimiento.” (Isaías 40:26-28.)

Desde lo infinitesimal hasta lo infinito, el despliegue del poder creativo de Jehová es impresionante. Por ejemplo, analice los átomos, las partículas de las que está compuesta toda la materia, incluso nosotros mismos. Son tan diminutos que una gota de agua puede contener 100 trillones de átomos. Sin embargo, es sorprendente que la energía concentrada en el núcleo de los átomos pueda desatar una explosión que abra un cráter en la tierra de 98 metros de profundidad por 390 metros de ancho, según se midió en una ocasión.

Hacia el otro extremo de la escala, en lo que respecta a tamaño, está el Sol. Este horno nuclear que pesa billones de toneladas da calor a nuestro sistema solar. Consigue su energía de los diminutos átomos. Aunque toda la vida que existe en la Tierra —vegetal, animal y humana— depende de la energía que proviene de esta gigantesca planta sideral, solo una pequeña cantidad de la energía solar llega a la Tierra. Sin embargo, es suficiente para sostener la vida. El astrónomo Fred Hoyle escribe en su libro Astronomy: “La minúscula fracción de energía solar que cae sobre la Tierra —se calcula en 5 cienbillonésimas del total de energía que despide el Sol— es unas 100.000 veces superior a toda la energía que se usa en las industrias del mundo”.

No obstante, el Sol es solamente una de los miles de millones de estrellas que componen nuestra galaxia, la Vía Láctea, y, comparativamente, es un astro de tamaño medio. Los astrónomos calculan que hay unos 100.000 millones de galaxias en el universo conocido. Abruma solo pensarlo, ¿no es verdad? No sorprende entonces que Job, después de meditar sobre cómo Jehová ‘extendió los cielos por sí solo’, dijera que Dios estaba “haciendo inescrutables cosas grandes, y cosas maravillosas sin número”. (Job 9:8-10.)

Jehová puede darnos vigor
Los verdaderos adoradores de Jehová pueden acudir libremente a la Fuente de energía dinámica que creó y que mantiene el universo. Los siervos de Jehová pueden ser ‘hechos poderosos con poder mediante el espíritu santo’, sin temer que se agote esa energía. (Efesios 3:16; Salmo 84:4, 5.) En realidad, el que ganemos en la carrera por la vida depende de la total confianza que cifremos en que la poderosa mano de Dios puede ayudarnos a sobrepasar la línea de llegada. Él puede darnos vigor.

Como dijo de Jehová el profeta Isaías: “Está dando poder al cansado; y hace que abunde en plena potencia el que se halla sin energía dinámica. Los muchachos se cansan y también se fatigan, y los jóvenes mismos sin falta tropiezan, pero los que estén esperando en Jehová recobrarán el poder. Se remontarán con alas como águilas. Correrán, y no se fatigarán; andarán, y no se cansarán”. (Isaías 40:29-31.) ¡La sola lectura de esas palabras enciende nuestro espíritu!

Cuando uno se encara a problemas que parecen insuperables y que tienden a enfriar el celo por la adoración verdadera, puede que uno se sienta pequeño e insignificante. No se desespere. Diríjase a su omnipotente Padre celestial. El fortalece a ‘todos los que cifran su esperanza en él’. ¿No puede el Creador del átomo infundir en su pueblo suficiente energía dinámica como para mover esas ‘montañas’? ¡Claro que puede! (Marcos 11:23.)

Por otra parte, puede que algunos cristianos estén tan agobiados por la lucha diaria contra las presiones de un mundo que alardea de su falta de respeto a los principios cristianos que deseen aminorar o hasta detener el paso en la carrera por la vida. Una enfermedad, reveses económicos, problemas de familia, la soledad y otras dificultades pueden también desanimarnos. Y el desánimo puede agotar rápidamente la fortaleza de un cristiano con la misma facilidad con que un día sofocante agota la energía de un corredor de maratón.

El gran Adversario, Satanás el Diablo, se vale de tales problemas para intentar quebrantar su integridad como siervo de Jehová. (1 Pedro 5:8.) ¡No le permita esto al Diablo! Recurra al Creador de esas miríadas de galaxias celestes para que Él le suministre la energía espiritual. Jehová puede sustentarle. (Salmos 37:17; 54:4.)

Frente a obstáculos, David siempre comprobó que Jehová era una fuente de nuevo vigor. Revivificado con el espíritu santo, David podía “trepar”, o superar, cualquier clase de oposición. Él dijo: “Por ti puedo correr contra una partida merodeadora; y por mi Dios puedo trepar un muro”. También declaró: “Por Dios conseguiremos energía vital, y él mismo pisoteará a nuestros adversarios”. (Salmos 18:29; 60:12.) Jehová puede hacer lo mismo por usted.

Combata el cansancio espiritual
Debemos detectar con prontitud los indicios de cansancio espiritual y hacerles frente con la misma prontitud. ¿Por qué? Porque los que ganan el premio de la vida eterna son solo los pocos que ‘se esfuerzan vigorosamente por entrar por la puerta angosta’ y los pocos corredores que cruzan la línea de llegada. (Lucas 13:24; Filipenses 3:12, 13.) Examine el recuadro adjunto intitulado “Maneras de combatir el cansancio espiritual”. ¿Ve algunos de esos síntomas en usted mismo o en algún miembro de su familia? Si los ve, tome las medidas necesarias inmediatamente. Revivifique su espiritualidad sacando fuerzas de las provisiones de Jehová mencionadas en la lista.

Síntomas de cansancio espiritual

□ La falta de autodominio en el comer, el beber y en la búsqueda de placeres
□ La pérdida de entusiasmo por la verdad y un espíritu de autocomplacencia
□ El abrigar dudas serias y persistentes
□ El dejar de asociarse en las reuniones de congregación
□ La falta de celo y gozo en el ministerio del campo
□ El criticar en exceso a los ancianos y a la organización

Ayudas para aguantar

□ Orar por la ayuda del espíritu santo (Lucas 11:13; Gálatas 5:22, 23; 1 Pedro 4:7)
□ Estudio personal (Salmo 1:1, 2)
□ Meditación sobre temas bíblicos (Salmo 77:12)
□ Asistir con regularidad a las reuniones y asambleas (Nehemías 8:1-3, 8, 10; Hebreos 10:23-25)
□ Participación regular en el servicio del campo (Hechos 20:18-21)
□ Ayuda espiritual de los ancianos de congregación y de los superintendentes viajantes (Romanos 1:11, 12; Hebreos 13:17)

Usted puede resistir la tendencia al cansancio imitando el ejemplo de los siervos victoriosos de Dios registrado en la Biblia. Hubo muchos hombres y mujeres que aguantaron hasta el fin. Lea acerca de ellos en las Escrituras, por ejemplo en Hebreos 11:4-40. En tiempos modernos también tenemos muchos queridos hermanos y hermanas que continúan sirviendo a Jehová sin cansarse.


Es interesante notar que la palabra para ánimo usada en Filipenses 2:1 y Hebreos 6:18 viene del verbo griego que significa “ejercer una leve influencia con palabras” o “hablar a alguien de una manera positiva y benévola”.

Isaías 35:3 da buen consejo al decir: “Fortalezcan las manos débiles, y hagan firmes las rodillas que bambolean”. Den sugerencias prácticas y bíblicas según las necesidades particulares de la persona. Pero tengan cuidado. Deben estimular, y no desanimar, al hermano. Por lo tanto, no impongan su conciencia a nadie ni ejerzan presión para que se acepte la solución de ustedes, ni tilden a nadie de inmaturo porque no esté dispuesto a adoptar el punto de vista personal de ustedes. Deben basar en la Biblia el consejo y estímulo que den. Tienen que procurar no cargar a sus compañeros corredores con reglamentos de congregación innecesarios, para no hacerlos aminorar el paso. (Compárese Mateo 11:28, 29 con Mateo 23:2-4.)

Pueden dar un buen ejemplo como seguidores de Cristo al encomiar con prontitud a los miembros de la congregación. Muéstrenles con sinceridad que se les desea y necesita en la congregación. El sistema de Satanás siempre está presto para hacer que el cristiano se sienta inútil. En esos momentos de su carrera por la vida, lo que nuestros hermanos necesitan no son críticos, sino amigos que los alienten a proseguir hacia la victoria.

Cuando se necesita consejo o estímulo, deben discernir las verdaderas circunstancias de sus hermanos y no solo mirar las apariencias. (Santiago 2:15, 16.) De esta manera, los ancianos pueden ser una “ayuda fortalecedora” en la congregación. (Colosenses 4:11.)

Un creciente número de publicadores del Reino han acelerado el paso y son ahora precursores regulares. Las ovaciones de la muchedumbre pueden estimular a los corredores de un maratón y hacer que recobren fuerzas. Siendo así, ¿qué está haciendo usted para alentar a los precursores de su congregación a proseguir hacia la victoria? No solo se les ayuda a evitar la fatiga espiritual, sino también a ‘remontarse como águilas’ en su servicio de precursor. (Compárese con Isaías 40:31.)

Ya sea que podamos esforzarnos actualmente en el servicio de precursor o no, todos podemos permanecer cerca de la Fuente de energía dinámica, Jehová, y de su organización. Continuemos recobrando poder sirviendo fielmente a nuestro Dios. Entonces podremos decir como Habacuc: “Jehová el Señor Soberano es mi energía vital; y él hará mis pies como los de ciervas”. (Habacuc 3:19.) De ese modo no nos fatigaremos ni desalentaremos. Recuerde que la carrera casi ha terminado. ¡Estamos llegando a la meta!

Artículo publicado en la revista "La Atalaya" el 15 de Enero de 1986. Para leer relatos fortalecedores descargue el libro "Ejemplos de fe". Ambos distribuidos por los testigos de Jehová.