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domingo, 16 de marzo de 2014

Paradise (Coldplay)

When she was just a girl
She expected the world
But it flew away from her reach
So she ran away in her sleep
And dreamed of paradise
Paradise, paradise, paradise
Every time she closed her eyes


When she was just a girl
She expected the world
But it flew away from her reach
And the bullets catch in her teeth


Life goes on, gets so heavy
The wheel breaks the butterfly
Every tear a waterfall
In the night, the stormy night
She'd close her eyes
In the night, the stormy night
Away she'd fly


And dreams of paradise
Paradise, paradise, paradise, oh
And dreams of paradise
Paradise, paradise, paradise, oh


So lying underneath the stormy skies
She'd say, oh
'I know the sun will set to rise'


This could be paradise

Paradise, paradise
Could be paradise, oh

Paraíso (Coldplay)

Cuando ella sólo era una niña,
Ella imaginaba el mundo
pero el mundo voló lejos para alcanzarlo.
Así que ella se escapo en sus sueños,
y soñaba con un paraíso.

Paraíso, paraíso, paraíso,
en cada ocasión que ella cerraba sus ojos.

Cuando ella sólo era una niña,
Ella imaginaba el mundo
pero el mundo voló lejos para alcanzarlo.
y rompía cadenas con sus dientes.

La vida continua aunque sea pesada,
cuando la rueda gira muere una mariposa,
cada lágrima fluye como una catarata
cuando en la noche caía una tormenta,
ella cerraba sus ojos,
cuando en la noche caía una tormenta,
ella volaba lejos.


Y soñaba con un paraíso,
Paraíso, paraíso, paraíso oh
Y así soñaba con un paraíso,
Paraíso, paraíso, paraíso oh

cuando en la noche caía una tormenta ella soñaba,
ella se decía, oh
"Sé que el sol volverá a salir"


podría amanecer en el paraíso,

paraíso, paraíso
Podría amanecer en el paraíso, oh.

sábado, 15 de marzo de 2014

Una vez que alguien llega a ser testigo de Jehová, ¿se le considera siempre como tal?

No, los testigos de Jehová no son como las religiones que sostienen: ‘Una vez miembro, siempre miembro’. Un pequeño porcentaje de individuos deciden desasociarse de la congregación cristiana, o son expulsados por ser malhechores que no se han arrepentido.

En cierta ocasión, muchos discípulos se apartaron de Jesús y “ya no andaban con él” (Juan 6:66). La Biblia también explica que si un cristiano practica algún pecado craso y no muestra arrepentimiento, la congregación ha de ‘remover al hombre inicuo de entre sí’ y ‘cesar de mezclarse en la compañía de él’. (1 Corintios 5:9-13.)

Por eso, hoy día, si algún cristiano cae en un derrotero de pecado, un comité de ancianos capacitados en sentido espiritual se reúne con él. Ellos quieren ver si él está arrepentido y puede ser reajustado (Gálatas 6:1). De no ser así, los ancianos obedecen la instrucción bíblica de expulsar al pecador para que la congregación esté ‘libre de fermento’. (1 Corintios 5:7.)

O, como se mencionó en Juan 6:66, de vez en cuando un Testigo decide por iniciativa propia abandonar el camino de la verdad. Hasta pudiera dar a conocer su decisión después que un comité comience a investigar su mal proceder. Pudiera informar a los ancianos por escrito, o declarar ante testigos, que quiere desasociarse de la congregación y no ser conocido como Testigo. Entonces ya no sería necesario que los ancianos continuaran la investigación.

No obstante, los ancianos harán luego un breve anuncio de la desasociación de tal persona para que la congregación sepa que ella ‘salió de entre nosotros’ (1 Juan 2:19). Los que componen la congregación entonces se adherirán al mandato inspirado de ‘no recibir a tal persona en casa ni decirle un saludo, para que no se hagan partícipes en sus obras inicuas’. (2 Juan 10, 11.)

Por consiguiente, la gente no está obligada a seguir siendo parte de la congregación. Pero la gran mayoría de los testigos de Jehová tienen la misma actitud que los apóstoles, quienes voluntariamente permanecieron al lado de Jesús, recibieron su ayuda espiritual y disfrutaron del afectuoso compañerismo de la congregación de Dios. (Lucas 22:28.)

Artículo publicado en la revista "La Atalaya" del 1 de Julio de 1984. Para complementar el tema lea el folleto: "Quiénes hacen la voluntad de Jehová en nuestros días?

viernes, 14 de marzo de 2014

Acosados por las dificultades económicas

“Aunque los padres nos dan la vida, solo el dinero la conserva.” (The Japanese Family Storehouse; o, The Millionaires’ Gospel, de Ihara Saikaku.)

¿HA ESTADO alguna vez muy necesitado de dinero? ¿Se ha encontrado con que no tenía suficiente dinero en efectivo para pagar algo necesario? ¿O ha visto en alguna ocasión a su familia pasar hambre o ir vestida pobremente? Hoy en día millones de personas pueden contestar afirmativamente a estas preguntas. Saben lo que son las dificultades económicas.

Imagínese la ansiedad de un padre desempleado que tiene bocas que alimentar y deudas que pagar. Piense en el estado mental de la madre fatigada que hace cola con el propósito de conseguir artículos que escasean, solo para hallar al final que los estantes están vacíos o los precios son demasiado elevados. Considere el estrés del ejecutivo cuya compañía se encara a la bancarrota inmediata, o la presión de un gobierno que lucha por liberarse de una deuda que asciende a miles de millones de dólares.

En el mundo actual, incluso ciertas palabras provocan ansiedad. Nuestros ingresos (dinero, artículos o servicios recibidos a cambio de trabajo o uso de otros recursos) pueden ser tan bajos, que nuestro nivel de vida (situación económica a la que estamos acostumbrados) se vea amenazado seriamente.

La causa puede ser el desempleo, las recesiones o depresiones (períodos de actividad comercial reducida; las primeras son más ligeras; las últimas, más graves) o la inflación (subida de precios que se produce cuando la demanda excede a la oferta, de modo que nuestro dinero compra menos). Sin el dinero suficiente, ya no nos es posible hacer frente al coste de la vida (el gasto que hay que realizar para comprar los artículos o pagar por los servicios que necesitamos a diario).

El poder de las presiones económicas

Una autoridad dice que la Gran Depresión de la década de los treinta fue una tragedia económica que “afectó a todos los países y todos los aspectos de la vida, sociales y políticos, domésticos e internacionales”.

Impulsó a las fuerzas políticas extremistas de Alemania e Italia y contribuyó al estallido de la II Guerra Mundial, lo que ilustra el poder de las presiones económicas. John K. Galbraith escribió en su libro El dinero. De dónde vino, adónde fue: “En Alemania, Adolfo Hitler subió al poder el 30 de enero de 1933.

Gran parte de su triunfo debe atribuirse al masivo desempleo y a la contracción profundamente dolorosa de los salarios, de los precios y de los valores de los bienes”. Comentando sobre la inflación que había entonces en Estados Unidos, Galbraith añade: “Por muy importante que fuese el dinero, nadie podía dudar de la importancia del miedo que engendraba”.

Los cambios políticos que se produjeron en Europa Oriental a finales de la década de los ochenta se debieron en gran parte a factores económicos. Estos también suelen ser decisivos en las elecciones de las democracias occidentales, donde, como se ha dicho por mucho tiempo, la gente vota persuadida por las cuestiones que afectan a su bolsillo.

También suele ejercerse presión económica con el propósito de que un gobierno modifique su política. Por ello, las sanciones económicas modernas en ocasiones han sido equivalentes a los sitios militares del pasado. Europa, Japón y Estados Unidos impusieron sanciones económicas a África del Sur en 1986 para protestar contra su política de segregación racial, al parecer con algún éxito.

Sin embargo, la tendencia parece clara. Jacques Attali, escritor francés y asesor presidencial, dice que ‘los comerciantes están asumiendo el protagonismo que antes pertenecía a los guerreros en la escena mundial’. Y un semanario indicó: “[En muchos países] el poder económico ha reemplazado al poderío militar como la fuerza que realmente cuenta”.

¿Está cediendo el acoso?

Tanto las catástrofes naturales, la enfermedad y el delito como las deudas y los déficits presupuestarios inciden considerablemente en la economía. Según The Collins Atlas of World History, “la deuda internacional [de los países en desarrollo] es tan enorme, que el mundo ha estado a veces cerca de una catástrofe económica de proporciones monumentales, y el aumento de la pobreza, con toda la desesperación y amenazas de explosión que supone, ha sido muy alarmante”.

Algunos gobiernos están plagados por una inflación incontrolada, y otros se están esforzando con valentía por controlarla. La inseguridad se trasluce en la inestabilidad de los mercados de valores. La súbita enfermedad de un líder político o incluso rumores infundados pueden acabar con fortunas en cuestión de horas. Al crac de Wall Street de octubre de 1987, más grave aún que el de 1929, se le llamó la peor semana de la historia de las finanzas. Se perdieron casi 385 mil millones de dólares (E.U.A.) en valores.

El mercado se recuperó, pero muchos expertos dicen que el crac verdadero aún tiene que producirse. “Vale más que el mundo nunca se entere de cómo sería esta última catástrofe económica”, escribió el periodista George J. Church.

Lejos de estar cediendo, el acoso de las presiones económicas y la ansiedad que producen parece estar aumentando. De modo que ¿es realista considerar la posibilidad de que pronto se vea su fin?

Artículo aparecido en la revista "¡Despertad!" del 8 de Enero de 1992. Lea el tema: "¿Serán escuchados los reclamos por justicia?"