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domingo, 23 de febrero de 2014

Cántico 55: ¡Al fin, vida sin fin!

”Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna.
(Juan 3: 16)
¿Puedes ver el día en que
vivan juntos los pueblos?
No más luchar ni guerrear,
lo malo ya pasó.

Canta con emoción,
con todo el corazón.
Pronto será realidad:
¡vida sin fin, al fin!

Gozarás de juventud,
fuerzas y lozanía;
no más dolor ni clamor,
solo felicidad.

Canta con emoción,
con todo el corazón.
Pronto será realidad:
¡vida sin fin, al fin!

¡Qué placer! Todo será
un feliz paraíso.

Exclamarás sin cesar:
“¡Gracias, Señor Jehová!”.

Canta con emoción,
con todo el corazón.
Pronto será realidad:
¡vida sin fin, al fin!


(Véanse también Job 33:25; Sal. 72:7; Rev. 21:4.). Disfrute del cántico 55 edición infantil de la sección "Hazte amigo de Jehová" del sitio:
www.jw.org/es

sábado, 22 de febrero de 2014

Fortalecidos con poder más allá del normal (Segunda parte)

Los siervos de Jehová han adquirido una conciencia guiada por la Biblia, para que oigan Sus recordatorios y les presten atención mientras los ponen en práctica en su vida cotidiana (Salmo 25:10). Se les ha advertido contra las prácticas inmundas y sucias que Dios odia. Las cosas egoístas, inmorales y solapadas que algunos de ellos habían hecho en el pasado ya han quedado tras ellos, pues las han repudiado por completo (1 Pedro 4:3).

Esto tiene que ser así en el caso de todos los que quieran continuar participando de algún modo en las bendiciones del Reino. Todos tienen que estar limpios mental, moral y físicamente para disfrutar del privilegio de ofrecer a Jehová los sacrificios de la alabanza, “una ofrenda de dádiva en justicia” (Malaquías 3:3; Isaías 52:11). ¡Qué maravilloso sentido de seguridad experimentan todos los Testigos leales mientras se asocian con multitudes que están verdaderamente unidos en el feliz servicio al Creador!

Educación divina

 

Isaías 32:4 pasa a decir: “Y el corazón mismo de los que son demasiado apresurados considerará conocimiento, y hasta la lengua de los tartamudos será rápida en hablar cosas claras”. La educación divina ha enseñado a los siervos de Dios a no hacer promesas que no tengan la intención de cumplir, y a no hablar de modo calumnioso o hiriente acerca de alguien. Ciertamente la bendición de Dios está sobre los que prestan atención a este consejo, registrado en Eclesiastés 5:2: “No te des prisa respecto a tu boca; y en cuanto a tu corazón, no se apresure a producir una palabra ante el Dios verdadero. Porque el Dios verdadero está en los cielos pero tú estás en la tierra. Es por eso que deben resultar pocas tus palabras”.

Tan importante es que nunca levantemos la voz para criticar amargamente a la organización del Señor o a sus representantes nombrados. Jehová es el Juez omnisciente ante quien hay que rendir cuentas por esos dichos ociosos, y otros. (Mateo 12:36, 37; Levítico 19:16; Judas 8.)

Entre los que desprecian la enseñanza de Jehová hay individuos que critican a la organización limpia de Jehová y sus reglas que mantienen la paz y el buen orden, y se quejan de ello. Poca diferencia separa a tales individuos de los que son categóricamente rebeldes. Coré y sus apoyadores descubrieron eso para su ruina completa cuando osaron apresurarse a hablar contra Moisés, siervo de Dios (Números 16:1-40). Sobre este mismo asunto, Proverbios 29:20 declara: “¿Has contemplado a un hombre que es apresurado con sus palabras? Hay más esperanza para alguien estúpido que para él”.

Jehová también ha bendecido a su pueblo al darle sabiduría para discernir entre lo que es bueno y lo que es malo.
Los de este pueblo están en guardia contra cualquiera que venga a ellos con palabras dulces y habla amable, y tal vez hasta con regalos, con el fin de seducir el corazón de los incautos. (Compare con 1 Timoteo 6:20, 21; Judas 16.) Puede que haya personas religiosas que traten de llevarles buenas nuevas diferentes de las que ellos ya han recibido de Jesucristo y sus apóstoles. Además, a ningún individuo insensato y sin principios se le nombra como siervo en la organización de Jehová.
Esto está en armonía con estas palabras: “Al insensato ya no se le llamará generoso; y en cuanto al hombre sin principios, no se dirá de él que es noble; porque el insensato mismo hablará pura insensatez, y su corazón mismo se ocupará en lo que es perjudicial, para ocuparse en apostasía y para hablar contra Jehová lo que es descarriado [“locura”, Delitzsch], para hacer que el alma del hambriento lo pase vacía, y hace que aun el sediento lo pase sin bebida misma”. (Isaías 32:5, 6.)

Quienes han salido en el transcurso de los años porque “no eran de nuestra clase”, y que tratan de inducir a otros que sigan el mismo derrotero que pone en peligro la vida, se han cortado de la fuente de alimento espiritual sólido y de refrescantes aguas espirituales (1 Juan 2:19). Lejos de ser generosos y dadivosos hacia los de la humanidad que están hambrientos y sedientos de justicia, no ven ninguna necesidad urgente de que se lleve a cabo en nuestro tiempo una obra de predicar organizada. 


Su pensar es que cada uno debería guiarse por su lectura e interpretación particular de la Biblia en vez de formar parte de una unidad de personas adiestradas en vivir y obrar de acuerdo con los elevados principios y recordatorios de la Palabra de Dios (Salmo 133:1-3; 1 Corintios 1:10). Quisieran extraviar a otros para que crean que Jehová seguirá perdonando indefinidamente a los pecadores mientras éstos hagan un despliegue externo de arrepentimiento.

Es interesante notar lo que dice Isaías 32:7 sobre los apóstatas del Israel de la antigüedad: “En cuanto al hombre sin principios, sus instrumentos son malos; él mismo ha dado consejo para actos de conducta relajada, para perder a los afligidos con dichos falsos, aun cuando alguien pobre habla lo que es recto”.

Los seguidores genuinos de Jesús, a quienes él ha escogido porque están conscientes de su necesidad espiritual, ciertamente ‘hablan lo que es recto’. Pero los opositores insensatos no están interesados en el verdadero bienestar de los que buscan la verdad. Están resueltos a arrastrar discípulos tras sí, prescindiendo del peligro en que se ponen y ponen a otros. 



Porción del artículo de la revista "La Atalaya" del 15 de mayo de 1984. Para ampliar su estudio vea el libro: "Guía de estudio para los testigos de Jehová 2014"

viernes, 21 de febrero de 2014

Fortalecidos con poder más allá del normal (Primera parte)

“El poder que es más allá de lo normal es de Dios y no el que procede de nosotros.” (2 Corintios 4:7.)

DESDE hace mucho tiempo Jehová preconoció los tiempos críticos que les sobrevendrían a todas las naciones de la Tierra. Supo de antemano que el egoísmo y la iniquidad de la humanidad producirían finalmente una desagradable cosecha de corrupción y violencia.

El espíritu de Jehová movió al apóstol Pablo a expresar esta advertencia clara: “Mas sabe esto, que en los últimos días se presentarán tiempos críticos, difíciles de manejar. Porque los hombres serán amadores de sí mismos, amadores del dinero, presumidos, altivos, blasfemos, desobedientes a los padres, desagradecidos, desleales, sin tener cariño natural, no dispuestos a ningún acuerdo, calumniadores, sin gobierno de sí mismos, feroces, sin amor de la bondad, traicioneros, temerarios, hinchados de orgullo, amadores de placeres más bien que amadores de Dios, teniendo una forma de devoción piadosa mas resultando falsos a su poder” (2 Timoteo 3:1-5). ¡Un ambiente verdaderamente peligroso para los que procuran servir al Dios de la verdad!

Sin embargo, Jehová se proponía que en medio de esas circunstancias se declarara por toda la Tierra su nombre y su Reino. ¿Quiénes lo harían? Un pueblo al que él reveló su nombre y propósito significativos... los testigos de Jehová (Isaías 43:10-12). Él sabía de antemano que este pueblo se enfrentaría a la oposición de gobernantes que considerarían al Reino de Dios como reto y rival (Salmo 2:2, 3). Sabía también que sus testigos se verían sometidos a los problemas y sufrimientos comunes a todos los hombres. Ellos necesitarían poder que fuera más allá del que pudieran sacar de sí mismos. ¿Satisface Dios esa necesidad?

Las experiencias del apóstol Pablo suministran la respuesta a esa pregunta. Algunos de los peligros a que él estuvo expuesto se alistan para nosotros de modo descriptivo en 2 Corintios 11:23-27. Puesto que fue comisionado por Jehová como apóstol y maestro de las naciones, Pablo dio atención primordial a esa obra docente (Romanos 11:13). Pero ¿cómo pudo sobrevivir a todos los peligros y terminar la obra que se le había asignado? Jehová no perdió de vista a su siervo leal, y lo libró, con frecuencia a última hora, en cada momento crítico.

Para que Pablo pudiera llevar a cabo con éxito el ministerio cristiano, Dios le concedió “poder que es más allá de lo normal” (2 Corintios 4:7). Esto permitió al apóstol aguantar en medio de sufrimientos y privaciones. Pablo reconoció abiertamente tal ayuda divina cuando escribió: “Para todas las cosas tengo la fuerza en virtud de aquel que me imparte poder”. (Filipenses 4:13.)

Por lo tanto, parece que, además de las intervenciones milagrosas de Dios a favor de Pablo, Dios le ‘impartió poder’. Esto hizo posible que el apóstol aguantara con éxito, y efectuara su ministerio. En consecuencia, él escribió: “No me avergüenzo de las buenas nuevas; son, en realidad, el poder de Dios para salvación a todo el que tiene fe” (Romanos 1:16). Junto con el significado y la aplicación de muchas profecías de tiempos antiguos, a Pablo se le revelaron las buenas nuevas, y él quedó convencido de la veracidad de ellas. Sin duda el conocimiento de la verdad y el aprecio que le tenía llegaron a ser también fuentes de fortaleza para él.
Maravillosas provisiones de Jehová

¿Qué hay de los siervos de Jehová que hay en la Tierra en estos últimos días? ¿Ha atendido Dios a las necesidades de ellos? ¡Claro que sí! De acuerdo con el apóstol Pablo, nosotros tenemos las muchas profecías maravillosas de las Santas Escrituras. Puesto que Jehová tenía conocimiento de antemano de lo que su pueblo necesitaría, generosamente proveyó aquellos escritos para infundirle seguridad y consuelo. Esas profecías serían aclaradas a medida que llegaran los días de su cumplimiento.

Una de esas profecías la registró Isaías, el hijo de Amoz, unos 700 años antes del nacimiento de Jesucristo (Isaías 1:1). Isaías no solo escribió fuertes denunciaciones contra su propia nación, Israel, sino también contra los muchos países circundantes, grandes y pequeños. Entremezcladas con esos mensajes de juicio, el profeta también pronunció buenas nuevas para los adoradores leales de Jehová... noticias que les traerían consuelo de todas sus tribulaciones. Y tal como los judíos fieles allá en el tiempo de Isaías adquirieron poder y esperanza de las buenas nuevas de Jehová, así hoy día los leales reciben consuelo, fortaleza y bendición mediante el cumplimiento de las grandiosas promesas de Jehová en el caso de ellos.

En el capítulo 32 de Isaías hallamos precisamente esa clase de estímulo. Los primeros dos versículos presentan una promesa que se está cumpliendo en este mismo tiempo: “¡Mira! Un rey reinará para justicia misma; y en cuanto a príncipes, ellos gobernarán como príncipes para derecho mismo. Y cada uno tiene que resultar ser como escondite contra el viento y escondrijo contra la tempestad de lluvia, como corrientes de agua en país árido, como la sombra de un peñasco pesado en una tierra agotada”. ¡Qué buenas noticias tienen que haber sido esas palabras para los adoradores de corazón sincero de Dios del tiempo de Isaías, después de su larga experiencia con reyes y príncipes infieles!

Especialmente desde 1919, el entronizado Rey Jesucristo ha hecho que se desarrolle una condición excelente entre sus seguidores en la Tierra. Ha colocado entre ellos “príncipes” (sarim, en hebreo) que ciertamente proporcionan superintendencia justa y amorosa.

En contraste con los gobernantes opresivos que procuran su propia ventaja y abundan mucho por todo el mundo, el Rey de la organización de Dios ha levantado a hombres responsables, a quienes no se reverencia como “príncipes [jerárquicos] de la iglesia”, o algo por el estilo. Más bien, son siervos humildes, hombres que se interesan realmente en el bienestar de todas las personas de cualidades como de ovejas, a quienes Jehová ha reunido en un solo rebaño. La supervisión de esos hombres, que son también “príncipes” en perspectiva del Nuevo Mundo, resulta verdaderamente refrescante.

¡Qué transformación ha causado eso en la organización de los siervos terrestres de Jehová! Es tal como se declaró en Isaías 32:3: “Y los ojos de los que ven no estarán pegados, y los mismísimos oídos de los que oyen prestarán atención”. Debido a su vivo deseo de honrar y servir a Jehová, Él les ha abierto los ojos del corazón y los oídos del entendimiento. Les ha concedido discernimiento emocionante en cuanto a Su voluntad para con ellos. Los Testigos leales no se inclinan hacia actitudes y procedimientos democráticos. Se dan cuenta de que sirven en una organización teocrática, una organización en que se determina cuál es la voluntad de Dios, para luego llevarla a cabo.

Sírvase considerar las bendiciones que han recibido los siervos de Jehová. Entre otras cosas, disfrutan de conocimiento exacto respecto a la presencia real de Jesucristo desde 1914; la demarcación clara entre la organización visible de Dios y la de Satanás; la naturaleza trascendental de la obra de predicar que ha de efectuarse antes del fin del mundo de Satanás; la santidad de la sangre, y la importancia de dar a Dios las cosas de Dios. En la organización de los testigos de Jehová ha habido una restauración de administración como la que hubo entre los cristianos del primer siglo. Una gran bendición, también, es la actual condición paradisíaca que hay entre los adoradores verdaderos. Todos esos dones, y muchos otros procedentes de Jehová, no solo imparten poder, sino también paz, unidad y contentamiento a Su pueblo, incluso en este tiempo crucial de la historia.
 

Porción del artículo de la revista "La Atalaya" del 15 de mayo de 1984. Para ampliar el tema lea el folleto: "¿Quiénes hacen la voluntad de Jehová en nuestros días?", disponible también en audio.