Ejemplos de fe
ELÍAS ansiaba estar a solas para orar a su Padre celestial. Sin embargo, la muchedumbre que lo rodeaba acababa de verlo pedir que bajara fuego del cielo, por lo que probablemente muchos tratarían de congraciarse con él. Pero antes de ascender a las cumbres del monte Carmelo —siempre azotadas por el viento— y orar allí en privado, Elías debía encararse a la desagradable tarea de hablar con el rey Acab.
Por un lado, Acab, vestido con sus prendas reales, era un apóstata avaricioso y sin fuerza de voluntad. Por otra parte, Elías, con su atuendo oficial de profeta —posiblemente una sencilla y tosca prenda confeccionada con piel animal o con pelo de camello o de cabra—, era un hombre de fe, valiente e íntegro. El día que estaba a punto de concluir había revelado la clase de hombre que era cada uno de ellos.
Había sido un día nefasto para Acab y los demás adoradores de Baal. Se había asestado un golpe devastador a la religión pagana que Acab y su esposa, la reina Jezabel, promovían en el reino de diez tribus de Israel. Baal había resultado ser un fraude. Aquel dios inerte había sido incapaz de encender un simple fuego en respuesta a las súplicas desesperadas, las danzas y el ritual sangriento de sus profetas. Tampoco había podido librar a aquellos 450 hombres de una ejecución bien merecida.
Pero este dios falso había fallado en algo más, y ese fracaso estaba a punto de evidenciarse por completo. Por más de tres años, sus profetas le habían implorado que pusiera fin a la sequía que padecía el país, pero Baal no había podido. Sin embargo, Jehová no tardaría en demostrar su supremacía al hacer que lloviera (1 Reyes 16:30–17:1; 18:1-40).
Pero ¿cuándo intervendría Jehová? ¿Qué haría Elías entretanto? ¿Y qué podemos aprender nosotros de este hombre de fe? Veamos las respuestas mientras analizamos el relato de 1 Reyes 18:41-46.
Un hombre de oración
Elías se dirigió a Acab y le dijo: “Sube, come y bebe; porque hay el sonido de la ruidosa agitación de un aguacero” (versículo 41). ¿Había aprendido algo este perverso rey de todo lo ocurrido aquel día? El relato no da detalles al respecto, pero no encontramos palabras de arrepentimiento ni ninguna petición al profeta para que intercediera ante Jehová a fin de obtener su perdón. No, Acab simplemente “procedió a subir a comer y beber” (versículo 42). Pero ¿qué hay de Elías?
“En cuanto a Elías, subió a la cima del Carmelo y empezó a agazaparse a tierra y a mantener su rostro puesto entre las rodillas.” Mientras que Acab se preocupaba de llenar su estómago, Elías aprovechó la oportunidad para orar a su Padre.
Llama la atención la humilde postura que adoptó el profeta: arrodillado con la cabeza tan agachada que el rostro quedaba cerca de las rodillas. ¿Qué estaba pidiendo? No hace falta que lo adivinemos, pues la Biblia dice en Santiago 5:18 que Elías oró para que se acabara la sequía, y todo indica que el profeta elevó dicha oración cuando se hallaba en la cima del monte Carmelo.
Elías sabía que Jehová había dicho: “Estoy resuelto a dar lluvia sobre la superficie del suelo” (1 Reyes 18:1). Por lo tanto, lo que pidió fue que se efectuara la voluntad de su Padre, lo mismo que Jesús enseñaría a sus discípulos a pedir en oración unos mil años más tarde (Mateo 6:9, 10).
El ejemplo de Elías nos enseña mucho sobre la oración. Lo principal para él era que se cumpliera la voluntad de su Padre celestial.
Del mismo modo, nosotros al orar debemos recordar las siguientes palabras: “No importa qué sea lo que pidamos conforme a su voluntad, él nos oye” (1 Juan 5:14).
Obviamente, debemos conocer cuál es la voluntad de Dios para que nuestras oraciones le agraden, y esa es una buena razón para adoptar la costumbre de estudiar la Biblia todos los días. Además, es probable que Elías orara por el fin de la sequía al ver todo lo que sus compatriotas estaban sufriendo. Y es posible que también expresara su agradecimiento después de presenciar el milagro que Jehová había efectuado aquel mismo día.
En nuestro caso, la preocupación por el bienestar de los demás y la gratitud sincera también deberían caracterizar nuestras oraciones (2 Corintios 1:11; Filipenses 4:6).
Con plena confianza y actitud vigilante
Si bien Elías estaba seguro de que Jehová terminaría con la sequía, de lo que no estaba seguro era de cuándo lo haría. ¿Qué hizo el profeta mientras tanto? Regresemos al relato de 1 Reyes 18:41-46 y notemos lo que dice el versículo 43: “[Elías le] dijo a su servidor: ‘Sube, por favor. Mira en dirección al mar’. Él subió, pues, y miró, y entonces dijo: ‘No hay nada absolutamente’. Y él pasó a decir: ‘Vuelve’, siete veces”.
El ejemplo de Elías nos enseña por lo menos dos lecciones: que tenemos que confiar en Jehová y que debemos mantener una actitud vigilante.
Hablemos de la primera lección. Elías anhelaba ver cualquier evidencia de que Jehová iba a actuar, así que mandó a su ayudante a un lugar alto para buscar en el horizonte alguna señal de lluvia inminente. Cada vez que regresaba, su siervo le repetía sin entusiasmo: “No hay nada absolutamente”. El horizonte se veía claro, y el cielo, despejado. Pero ¿nota usted algo extraño en el relato? Recuerde lo que Elías le acababa de decir al rey: “Hay el sonido de la ruidosa agitación de un aguacero”. Pues bien, ¿cómo podía afirmar tal cosa cuando no se veía ni una sola nube?
Elías sabía lo que Jehová había prometido. Y como su profeta y representante, tenía la seguridad de que cumpliría su palabra. Tanta confianza tenía en él, que era como si ya escuchara el aguacero.
Puede que esto nos recuerde lo que la Biblia dice de Moisés: “Continuó constante como si viera a Aquel que es invisible”. ¿Es Dios así de real para usted? Él nos ha dado razones de sobra para tener esa clase de fe en él y en sus promesas (Hebreos 11:1, 27).
Ahora fíjese en la actitud vigilante de Elías. El profeta envió a su servidor, no una vez ni dos, sino siete veces. Podemos imaginarnos que el siervo se iría cansando de tanto ir y venir. Pero Elías siguió esperando con anhelo una señal sin darse por vencido. Por fin, después del séptimo viaje, el ayudante le informó: “¡Mira! Hay una nubecilla como la palma de la mano de un hombre, que viene ascendiendo del mar” (versículo 44).
¿Se imagina al servidor con su brazo extendido, indicando con la mano el tamaño de la nubecilla que ascendía sobre el horizonte del mar Grande? Puede que el siervo no estuviera demasiado impresionado, pero para Elías aquella nube era importantísima. A continuación le dio a su ayudante instrucciones urgentes: “Sube, di a Acab: ‘¡Engancha el carro! ¡Y baja para que no te detenga el aguacero!’”.
Nosotros también vivimos en una época en la que Dios pronto actuará para cumplir su propósito. Elías tuvo que esperar el fin de una sequía, y hoy los siervos de Dios esperamos el fin del corrupto sistema de cosas mundial (1 Juan 2:17).
Hasta que llegue el momento en que Jehová intervenga, tenemos que permanecer vigilantes como Elías.
Jesús, el Hijo de Dios, advirtió a sus seguidores: “Manténganse alerta, pues, porque no saben en qué día viene su Señor” (Mateo 24:42). ¿Quiso decir que sus discípulos no tendrían ninguna idea de cuándo vendría el fin? Pues no, porque él habló sobre cómo sería el mundo en sus últimos días. Además, a todos se nos brinda la oportunidad de aprender sobre los numerosos aspectos de la señal de “la conclusión del sistema de cosas” (Mateo 24:3-7).
Cada uno de los aspectos de esta señal nos suministra pruebas claras y convincentes. ¿Son suficientes estas pruebas para impulsarnos a actuar con urgencia? Bueno, una nubecilla en el horizonte fue suficiente para convencer a Elías de que Jehová estaba a punto de intervenir. ¿Quedaría decepcionado aquel fiel profeta?
Jehová alivia y bendice
El relato sigue diciendo: “Mientras tanto aconteció que los cielos mismos se oscurecieron con nubes y viento, y empezó a haber un gran aguacero. Y Acab siguió adelante montado en su carro, y se encaminó a Jezreel” (versículo 45). Los hechos se sucedieron con extraordinaria rapidez. Mientras el ayudante de Elías entregaba el mensaje del profeta a Acab, aquella pequeña nube se convirtió en muchas, cubriendo y oscureciendo el cielo, y un fuerte viento empezó a soplar.
Después de tres años y medio, por fin llovió sobre el suelo de Israel. La reseca tierra absorbió el agua. A medida que la lluvia se convertía en un aguacero, el río Cisón crecía, limpiando la sangre de los profetas de Baal allí degollados. Y a los israelitas descarriados también se les brindó la oportunidad de limpiarse de la terrible mancha que la adoración de Baal había dejado sobre la nación.
De seguro, eso era lo que Elías esperaba que hicieran. ¿Se arrepentiría Acab y se apartaría de la contaminación del culto a Baal? Los sucesos de aquel día le habían dado razones de sobra para efectuar tales cambios. No podemos saber lo que pasaba por la cabeza de Acab en aquel momento, pues el relato solo indica que el rey “siguió adelante montado en su carro, y se encaminó a Jezreel”. ¿Había aprendido algo? ¿Estaba decidido a cambiar su vida? Lo que ocurrió más tarde nos da a entender que no. Pero el día aún no había terminado para él... ni para Elías.
Acto seguido, el profeta de Jehová tomó el mismo camino que Acab. Por delante tenía un largo trayecto, bajo los negros nubarrones y la intensa lluvia; pero entonces, algo insólito ocurrió.
“La misma mano de Jehová resultó estar sobre Elías, de modo que él se ciñó las caderas y se fue corriendo delante de Acab todo el camino hasta Jezreel.” (Versículo 46.) Obviamente, la “mano de Jehová” estuvo sobre Elías de un modo sobrenatural. Jezreel se encontraba a unos 30 kilómetros (20 millas), y Elías no era precisamente un muchachito. Imagíneselo ciñéndose sus largas prendas, anudándolas a sus caderas para que sus piernas pudieran moverse con libertad, y entonces corriendo por aquel camino empapado por la lluvia, corriendo tan rápido que alcanzó, adelantó y dejó atrás el carro del rey.
¡Qué bendición para Elías! Debió ser una experiencia emocionante tener tanta fuerza, vitalidad y resistencia, tal vez hasta más que en su juventud. Sin duda, mientras corría por aquel camino mojado,
Elías sabía que contaba con la aprobación de su Padre, el único Dios verdadero, Jehová. Lo que ocurrió quizás nos traiga a la memoria las profecías que aseguran que los siervos fieles de Dios disfrutarán de vigor y salud perfecta en el futuro Paraíso terrestre (Isaías 35:6; Lucas 23:43).
Dios anhela darles muchas bendiciones a sus siervos, y vale la pena que hagamos todo lo posible por obtenerlas. Al igual que Elías, debemos mantenernos vigilantes y dar la importancia debida a las pruebas contundentes de que Jehová va a actuar en estos tiempos tan peligrosos y apremiantes.
Y como aquel fiel profeta, hacemos bien en cifrar toda nuestra confianza en las promesas de Jehová, “el Dios de la verdad” (Salmo 31:5).
¿Cuánto duró la sequía?
Elías, el profeta de Jehová, le dijo al rey Acab que aquella larga sequía pronto iba a terminar. Esto ocurrió “al tercer año”, contando evidentemente desde el día que Elías había anunciado la sequía (1 Reyes 18:1). Y Jehová hizo que lloviera poco después de que Elías dijera que así ocurriría. Debido a ello, quizás algunos concluyan que la sequía terminó en el transcurso del tercer año y que, por tanto, debió durar menos de tres años. Sin embargo, tanto Jesús como Santiago afirmaron que la sequía se prolongó por “tres años y seis meses” (Lucas 4:25; Santiago 5:17). ¿Se trata de una contradicción?
No, en absoluto. Tengamos en cuenta que la temporada seca en el antiguo Israel era bastante larga, hasta de seis meses. De seguro Elías le anunció a Acab la sequía cuando la temporada seca ya era excepcionalmente larga e intensa. En realidad, había empezado casi medio año antes. Así que cuando Elías proclamó su fin “al tercer año” desde su anterior anuncio, llevaba sin llover casi tres años y medio. Cuando todo el pueblo se reunió para ser testigo de la gran prueba en el monte Carmelo, ya habían trascurrido los “tres años y seis meses”.
Piense en la ocasión en que Elías le anunció al rey Acab la sequía. La gente creía que Baal era “el jinete de las nubes”, el dios que traería la lluvia al final de la temporada seca. Como esta ya había durado más de lo normal, es probable que la gente se preguntara: “¿Dónde está Baal y cuándo traerá la lluvia?”. El anuncio de Elías de que ni caería lluvia ni rocío hasta que él dijera lo contrario debió ser un tremendo golpe para aquellos adoradores de Baal (1 Reyes 17:1).
Articulo de La Atalaya del 01 de Abril del 2008, pueden descargarse mas temas en audio y pdf para su impresion del sitio oficial
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jueves, 24 de octubre de 2013
martes, 22 de octubre de 2013
Dios detesta las injusticias
Instrucciones: Busca un lugar donde puedas leer con tranquilidad y trata de meterte en el relato. Visualiza las escenas, imagınate las voces y los sentimientos de los personajes, y deja que los relatos cobren vida.
Protagonistas: Acab, Jezabel, Nabot y Elıas.
Argumento: El rey Acab, incitado por Jezabel, comete un asesinato para adueñarse de una viña.
Analiza las escenas (Lee 1 Reyes 21: 1-26).
Acab era un rey deshonesto e inicuo, preocupado por el poder politico; que dio muy mal ejemplo al casarse con la princesa de Sidón, construyo templos, postes sagrados y altares a baal; contrario a lo que dictaba la ley respecto a la posesión hereditaria el se apropio de un terreno que tenia que seguir en manos de los israelitas, el terreno lo utilizo para cultivar legumbres, solo fue un capricho que lo llevo a asesinar a Nanot.
Jezabel era una princesa de Sidón, de caracter agresivo, cruel, manipuladora y opositora a la adoración de Jehová; fue ella quien mando que fueran asesinados todos los profetas de Jehová e instituyo la adoración a baal, adoración que incluia practicas inmorales relacionadas con la fertilidad, sacrificio de niños, y culto a idolos, fisicamente era atractiva pero por su forma de ser y tratos inicuos tuvo un tragico final.
Nabot era un Israelita obediente de la ley, pues la tierra que le pertenecia no podia venderse pues era una posesión hereditaria segun dictaba la ley de Jehová. Es necesario conocer este punto pues Acab le ofrecio dinero o si queria una mejor viña, lo que en la actualidad podria parecer justo, pero la obediencia a la ley de Jehova fue lo que prefirio hacer Nabot a darle gusto a un rey.
Elias fue un fiel profeta de Jehová, trabajador, justo y energico al declarar el mensaje de Jehová; demostro confianza y valentia al decirle el juicio de destrucción hacia Acab y Jezabel.
Jezabel era orgullosa y arrogante, asi que su voz demostro el odio que tenia hacia quienes todavia adoraban a Jehová todavia. Acab mostro envidia y codicia al buscar obtener algo que no era suyo.
Los falsos testigos: hombres que no servian para nada, gritaban para que Nabot no pudiera defenderse, incluso es posible que las pocas palabras que dijera fueran torcidas para decir que había ofendido y traicionado al rey al no venderle su viña.
Elías fue un valeroso siervo y profeta de Jehová que mostro confianza, sabiduria y obediencia a Dios y no a los hombres; pues aunque tenia que denunciar al rey y su esposa que eran opositores de Jehová no se intimido y dio el mensaje que tenia que comunicar sin cambiar nada.
Acab movido por el orgullo y la ambición mostraba desprecio y falta de respeto hacia Elías y ante Jehová al decir: ¿Me has hallado, enemigo mío?
Investiga un poco mas.
Era una persona inicua, cruel y soberbia al planear el asesinato de un hombre justo.
Principalmente de envidia pues puso su semblante decaido al querer algo que no era suyo y que pertenecia a Jehová según la ley.
A fin de quedarse con la vina de Nabot, ¿a que otras personas tuvo que matar
Acab? (Lee 2 Reyes 9:24-26.)
A los hijos de Nabot, pues la posesión de la viña pasaba a ellos, al asesinarlos Acab arrebato con violencia la posesión que Jehová habia dado a una familia.
Jehová dio la oportunidad a Acab de cambiar, pues le dio tiempo para efectuar el castigo que le traería; a pesar de que Acab mostro pesar al principio, con el tiempo cada vez actuaba de peor forma. El asesinato de Nabot y sus hijos no quedaria impune: Acab muere por una flecha en una incursión militar, Jezabel es arrojada por la ventana y su cadaver devorado por los perros, Ocozias muere a mano de Jehú y los cadaveres de sus hijos son amontonados en las puertas de Jezrel.
Que aprendiste sobre...
Para Jehová nada queda oculto, cuando una persona finge estar arrepentida sus hechos con el tiempo salen a la superficie. Acab fingio estar arrepentido por lo que le sucederia a su familia pero demostro con sus hechos que no era así, por lo que él, su esposa y sus hijos merecian el castigo que se les había anunciado.
Aunque parecia que Acab y Jezabel habian logrado obtener a base de engaños, fraudes y asesinato algo que no era suyo, Jehová al debido tiempo los castigo y la sangre de Nabor y sus hijos fue reclamada.
La Roca, perfecta es su actividad, porque todos sus caminos son justicia. Dios de fidelidad, con quien no hay injusticia; justo y recto es él. (Deuteronomio 32:4).
Jehová demuestra justicia junto con el amor a quienes le sirven e incluso dan su vida por obedecerle, la sabiduria tambien actua en conjunto con su justicia porque analiza todos los aspectos para emitirla.
Aplicalo a tu vida.
Al defender la ley de Jehová en lugar de solapar a un amigo o familiar, ya sea al ver su mal proceder y enfrentarlo para que confiese su pecado; tambien cuando son disciplinados lo mejor es dejar que recapaciten en lugar de justificar los malos actos. Igualmente cuando deciden volver, hay que dejar las cosas en manos de Jehová; pues el asunto queda entre la persona y Dios.
No hay nada oculto para Jehová, el da tiempo a todos para que se arrepientan; el conoce los antecedentes, los motivos secretos del corazón. Asi que hay que mostrar confianza en su justicia. No hay injusticia que no ofenda al Todopoderoso y si somos fieles recordemos que cuando sus siervos son lastimados es como si tocaran el ojo de Jehová, el siente nuestro dolor y no quedara impune la maldad.
Respuestas personales para analizar el cuestionario publicado en el enlace: "actividades para estudiar la Biblia" publicado en el sitio oficial de los Testogos de Jehová.
Protagonistas: Acab, Jezabel, Nabot y Elıas.
Argumento: El rey Acab, incitado por Jezabel, comete un asesinato para adueñarse de una viña.
Analiza las escenas (Lee 1 Reyes 21: 1-26).
- ¿Como describirıas el aspecto de los cuatro protagonistas de esta historia?
Acab era un rey deshonesto e inicuo, preocupado por el poder politico; que dio muy mal ejemplo al casarse con la princesa de Sidón, construyo templos, postes sagrados y altares a baal; contrario a lo que dictaba la ley respecto a la posesión hereditaria el se apropio de un terreno que tenia que seguir en manos de los israelitas, el terreno lo utilizo para cultivar legumbres, solo fue un capricho que lo llevo a asesinar a Nanot.
Jezabel era una princesa de Sidón, de caracter agresivo, cruel, manipuladora y opositora a la adoración de Jehová; fue ella quien mando que fueran asesinados todos los profetas de Jehová e instituyo la adoración a baal, adoración que incluia practicas inmorales relacionadas con la fertilidad, sacrificio de niños, y culto a idolos, fisicamente era atractiva pero por su forma de ser y tratos inicuos tuvo un tragico final.
Nabot era un Israelita obediente de la ley, pues la tierra que le pertenecia no podia venderse pues era una posesión hereditaria segun dictaba la ley de Jehová. Es necesario conocer este punto pues Acab le ofrecio dinero o si queria una mejor viña, lo que en la actualidad podria parecer justo, pero la obediencia a la ley de Jehova fue lo que prefirio hacer Nabot a darle gusto a un rey.
Elias fue un fiel profeta de Jehová, trabajador, justo y energico al declarar el mensaje de Jehová; demostro confianza y valentia al decirle el juicio de destrucción hacia Acab y Jezabel.
- ¿Con que tono de voz crees que Jezabel y Acab dijeron las palabras que leıste en los versıculos 5 a 7?
Jezabel era orgullosa y arrogante, asi que su voz demostro el odio que tenia hacia quienes todavia adoraban a Jehová todavia. Acab mostro envidia y codicia al buscar obtener algo que no era suyo.
- Escribe como te imaginas el alboroto que se menciona en el versıculo 13.
Los falsos testigos: hombres que no servian para nada, gritaban para que Nabot no pudiera defenderse, incluso es posible que las pocas palabras que dijera fueran torcidas para decir que había ofendido y traicionado al rey al no venderle su viña.
- Al leer el enfrentamiento que se narra en los versiculos 20 a 26. ¿Qué emociones piensas que transmitian las voces de Elías y Acab?
Elías fue un valeroso siervo y profeta de Jehová que mostro confianza, sabiduria y obediencia a Dios y no a los hombres; pues aunque tenia que denunciar al rey y su esposa que eran opositores de Jehová no se intimido y dio el mensaje que tenia que comunicar sin cambiar nada.
Acab movido por el orgullo y la ambición mostraba desprecio y falta de respeto hacia Elías y ante Jehová al decir: ¿Me has hallado, enemigo mío?
Investiga un poco mas.
- Segun los versıculos 7 y 25, ¿que mala actitud tenıa Jezabel?
Era una persona inicua, cruel y soberbia al planear el asesinato de un hombre justo.
- ¿Y que mala actitud de Acab notas en el versıculo 4?
Principalmente de envidia pues puso su semblante decaido al querer algo que no era suyo y que pertenecia a Jehová según la ley.
A fin de quedarse con la vina de Nabot, ¿a que otras personas tuvo que matar
Acab? (Lee 2 Reyes 9:24-26.)
A los hijos de Nabot, pues la posesión de la viña pasaba a ellos, al asesinarlos Acab arrebato con violencia la posesión que Jehová habia dado a una familia.
- ¿Que opinaba Jehova de Acab? (Vuelve a leer los versıculos 25 y 26. Lee tambien 1 Reyes 16:30-33.)
Jehová dio la oportunidad a Acab de cambiar, pues le dio tiempo para efectuar el castigo que le traería; a pesar de que Acab mostro pesar al principio, con el tiempo cada vez actuaba de peor forma. El asesinato de Nabot y sus hijos no quedaria impune: Acab muere por una flecha en una incursión militar, Jezabel es arrojada por la ventana y su cadaver devorado por los perros, Ocozias muere a mano de Jehú y los cadaveres de sus hijos son amontonados en las puertas de Jezrel.
Que aprendiste sobre...
... lo pendiente que esta Jehova de las injusticias.
Para Jehová nada queda oculto, cuando una persona finge estar arrepentida sus hechos con el tiempo salen a la superficie. Acab fingio estar arrepentido por lo que le sucederia a su familia pero demostro con sus hechos que no era así, por lo que él, su esposa y sus hijos merecian el castigo que se les había anunciado.
... el interes que muestra Jehova por las personas que reciben un trato injusto.
Aunque parecia que Acab y Jezabel habian logrado obtener a base de engaños, fraudes y asesinato algo que no era suyo, Jehová al debido tiempo los castigo y la sangre de Nabor y sus hijos fue reclamada.
... como demuestra Jehova que ama la justicia
La Roca, perfecta es su actividad, porque todos sus caminos son justicia. Dios de fidelidad, con quien no hay injusticia; justo y recto es él. (Deuteronomio 32:4).
Jehová demuestra justicia junto con el amor a quienes le sirven e incluso dan su vida por obedecerle, la sabiduria tambien actua en conjunto con su justicia porque analiza todos los aspectos para emitirla.
Aplicalo a tu vida.
- ¿Como demuestran algunas personas una actitud parecida a la de Jezabel?
”Y al ángel de la congregación que está en Tiatira escribe: Estas son las cosas que dice el Hijo de Dios: ‘Conozco tus hechos, y tu amor y fe y ministerio y aguante, y que tus hechos recientes son más que los de antes. ”’No obstante, sí tengo [esto] contra ti: que toleras a aquella mujer Jezabel, que a sí misma se llama profetisa, y enseña y extravía a mis esclavos para que cometan fornicación y coman cosas sacrificadas a los ídolos. Y le di tiempo para que se arrepintiera, pero ella no quiere arrepentirse de su fornicación. (Revelacion 2:18-21)
Los apostatas son como Jezabel, pues no adoran a Jehová; son piedra de tropiezo para que otros los sigan y actuen en contra de la ley de Jehová su principal arma es esparcir enseñanzas torcidas, por eso hay que evitar a quienes reniegan del pueblo de Jehová o del esclavo fiel.
- ¿En que momentos pudieras necesitar ser valiente como Elıas?
Al defender la ley de Jehová en lugar de solapar a un amigo o familiar, ya sea al ver su mal proceder y enfrentarlo para que confiese su pecado; tambien cuando son disciplinados lo mejor es dejar que recapaciten en lugar de justificar los malos actos. Igualmente cuando deciden volver, hay que dejar las cosas en manos de Jehová; pues el asunto queda entre la persona y Dios.
- ¿De que puedes estar seguro cuando veas o sufras alguna injusticia?
No hay nada oculto para Jehová, el da tiempo a todos para que se arrepientan; el conoce los antecedentes, los motivos secretos del corazón. Asi que hay que mostrar confianza en su justicia. No hay injusticia que no ofenda al Todopoderoso y si somos fieles recordemos que cuando sus siervos son lastimados es como si tocaran el ojo de Jehová, el siente nuestro dolor y no quedara impune la maldad.
Respuestas personales para analizar el cuestionario publicado en el enlace: "actividades para estudiar la Biblia" publicado en el sitio oficial de los Testogos de Jehová.
Cántico 52: Protege tu corazón (basado en Proverbios 4: 23)
"Más que todo lo demás que ha de guardarse, salvaguarda tu corazón, porque procedentes de él son las fuentes de la vida"
Protege siempre el corazón,
aléjate del mal.
Jehová examina tu interior,
a él no engañarás.
Muy retorcido y traidor
es nuestro corazón.
Buen juicio debes demostrar
y oír la voz de Dios.
Prepara bien el corazón,
y a Dios podrás hallar.
Las gracias dale y cuéntale
tus ansias y penar.
Estudia su Palabra fiel
y en sus caminos ve.
Cultiva un recto corazón
que sepa obedecer.
Los malos pensamientos son
veneno destructor;
los dichos puros de Jehová
son vida y protección.
A los leales, Dios dará
su tierna amistad.
Adóralo con devoción
por la eternidad.
En el siguiente enlace se puede descargar el archivo en mp3, qu es parte de Cantemos a Jehová (coro y orquesta) disco 5, El libro de canticos aqui
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